Marketing político

No hay peor ciego que aquel que no quiera ver

Qué pensará Pedro Ferradas, qué frustración tan honda debe sentir cada vez que sucede un desastre (sismo, huayco, desbordes de ríos, etc.) que él ya advirtió, pero nadie quiere escuchar. Para qué tantas investigaciones, libros publicados, conferencias, entrevistas, proyectos sobre prevención de desastres y gestión de riesgo si las autoridades competentes ni las leen, menos las van a ejecutar.

A pesar de su carácter amable y su excesiva diplomacia, no dudo que Pedro debe reventar de cólera cada vez que un político llega a la zona del desastre llevando víveres y frazadas para “proteger y cuidar” a las víctimas, cuando en su escritorio deben decenas de invitaciones de Pedro a sus talleres o charlas de planificación y prevención que nunca abrió ni atenderá.

Pedro Ferradas es especialista de prevención de desastres y gestión de riesgo de Soluciones Prácticas y desde que lo conozco, hace una década, hace mil malabares para que las autoridades políticas, sobre todo, agenden la importancia de desarrollar en el Perú una política de prevención ante los desastres.

¿Cómo es posible que hoy en día todavía haya familias víctimas de un huayco? La respuesta es sencilla, a la autoridad local le es indiferente trabajar en la prevención. Lamentablemente, la prevención es invisible, no es atractiva a los medios de comunicación, no genera réditos ni económicos ni políticos, no da votos.

En este punto, Pedro debe reconocer que su esfuerzo carece de una estrategia de marketing que “enamore” a los políticos, es que debe tener tantas cosas importantes en su quehacer que se debe de buscar la forma de llamar la atención.

Gestión de riesgo 1

Decisión política

Para revertir este panorama, simplemente se necesita decisión política. Por ejemplo, en cinco minutos Pedro me comentó tres acciones que podría realizar una autoridad política y que evitarían más muertes a causa de un huayco.

1.- Hacer uso de la ley para desterrar a las bandas de invasores que comercializan terrenos en zonas de alto riesgo, ubicadas en las mismas cicatrices que años tras años dejan los huaycos. Esto es pura decisión política, porque implica que los municipios dejen de regalar títulos de propiedad en épocas electorales.

2.- Normar para que las empresas privadas y estatales que brindan servicios de luz, agua, desagüe, teléfono y cable no operen en las invasiones. Cuando las viviendas informales reciben estos servicios los están empoderando y “formalizando”.

3.- Desalojar a las familias invasoras de las zonas de alto riesgo que, para comodidad del municipio, ya están identificadas.

Solo son ejemplos de acciones concretas que ya están investigadas y planificadas, los gobiernos locales o regionales o el mismo Estado no deben gastar un solo centavo en conocer las acciones que se deben de realizar para evitar que un terremoto destruya la frágil economía de nuestro país, un huayco se lleve a familias enteras o un desborde de río destruya campos agrícolas. Aprovechemos lo avanzado, no lo desperdiciemos, porque no hay peor ciego que aquel que no quiera ver.

Hagamos un esfuerzo para que los años de investigación de Pedro, así como de muchos otros investigadores, no sirvan solo para decorar la biblioteca vintage de una pálida sala. No podemos dejar morir al enfermo cuando tenemos la receta en la mano. Tienen las nuevas autoridades políticas la posibilidad de armonizar las diversas iniciativas y establecer una única política nacional de prevención de riesgo.

Datos de interés

  • El Perú ocupa el segundo lugar en Sudamérica con mayor número de personas afectadas por desastres. Según el INDECI solo en el año 2015, se registraron 1’427.432 personas afectadas por desastres. Además, se estima que en Lima más de 200 mil viviendas estarían en situación de riesgo ante la eventualidad de un gran sismo.
  • El lunes 26 de septiembre se realizará en Perú el “Encuentro Latinoamericano de Gestión del Riesgo de Desastres”, organizado por Soluciones Prácticas.

Arturo Córdova

Director

Agencia Asesores

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Al grano: por qué Juan Valdez sí y Luchito Quispe no

Hoy, recibí una nota de prensa de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia @Fedecafeteros, donde daban cuenta de un crecimiento del 18% de sus ingresos en el primer semestre de este año, gracias a la expansión estratégica de su única marca, Juan Valdez, en los principales mercados internacionales.

Coincidentemente, hoy, la Junta Nacional del Café @Juntadelcafe también daba cuenta de los resultados de exportación del primer trimestre, donde destaca la participación de 107 empresas peruanas que entre todas se disputan las oportunidades comerciales que tiene nuestro café a nivel internacional.

Ambas instituciones brindan cifras de crecimiento, ambas representan a miles de familias productoras de café, ambas son instituciones líderes en sus países, pero no todo es coincidencia, hay diferencias oceánicas en la organización, administración y promoción que han situado al café colombiano como uno de los de mejor calidad a nivel mundial, reconocimiento que, como país, el Perú no ha logrado conseguir, más allá de destacadas iniciativas privadas.

Punto de quiebre

Hace más de 50 años, la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia @Fedecafeteros, que agrupa a 500 mil familias dedicadas a la producción de café, decidió apostar por el marketing y agrupar todo su esfuerzo comercial en una sola marca, Juan Valdez. Desde ese momento, han experimentado una revolución social y económica que ha marcado a todo un país.

Hoy, su enfoque de negocio está en innovar y hacer crecer sus canales de venta. Por ejemplo, la expansión de la cadena de cafeterías en países como Perú, Chile, Costa Rica, Bolivia, México y El Salvador impulsa –inevitablemente- la ampliación de su portafolio de productos.

Así mismo, han entrado con paso firme al comercio electrónico e impulsan las ventas directas por dispositivos móviles para atender al creciente consumidor digital. Es decir, la producción del café ya dejó de ser su principal interés, hoy se concentran en las estrategias de marketing para generar nuevos productos.

Tarea pendiente, familias productoras

En el escenario peruano, es importante destacar la función comercial (ferias, ruedas de negocios, acercamiento a mercados), educativa (capacitaciones, asesoría legal) y política (representación) de la Junta Nacional del Café, así como el emprendedurismo de muchos empresarios y asociaciones que han logrado posicionar sus productos en los diversos mercados internacionales. Recordemos que el café lidera la canasta exportadora del sector agrícola con cerca de U$ 650 millones.

Pero este buen escenario económico que brinda el café a nivel internacional no necesariamente signifique que toda la cadena de producción y comercialización del café se vea favorecida, hay quienes no gozan de estas exorbitantes cifras, las familias agrícolas, por ejemplo.

Se estima que hay cientos de familias cafeteras que viven en la pobreza, con una economía de supervivencia a pesar de la riqueza de sus tierras. Son familias que no cuentan con tecnologías, financiamiento e infraestructura para comercializar directamente su producción y se ven obligadas a ofertan a los acopiadores a precios antojadizos y mezquinos, convirtiéndolas en el grupo menos favorecido de la cadena de exportación.

Son por estas familias que se debería poner en discusión si el modelo de Juan Valdez funcionaría en el Perú, si la idea de ofertar una sola marca que beneficie y agrupe a las familias productoras y que permita optimizar gastos administrativos, logísticos y publicitarios resulte beneficioso o es una gestión imposible.

Es innegable que hay factores que dificultan la integración de las familias productoras de café en nuestro país como: la geografía, la extrema fragmentación (minifundio), la falta de titulación de tierras, la burocracia, falta de representatividad, débil infraestructura, entre los principales. Pero se podría lanzar una marca única a modo de un piloto, avanzar paso a paso e ir agrupando a asociaciones y gremios de manera progresiva para evaluar aciertos y desaciertos, desarrollar una estrategia de posicionamiento que involucre a las entidades gremiales, así como estatales.

Porque si Colombia tiene a su Juan Valdez, por qué nosotros no podemos tener a nuestro Luchito Quispe.

Juan Valdez

 

Arturo Córdova

Director

Agencia Asesores

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