Marketing político

Populismo, el principal desastre

Esta campaña mezquina y evidentemente orquestada para ridiculizar o ningunear la labor del actual presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, tiene una imagen símbolo, una imagen que grafica además la miopía política de nuestro país, esa mirada distorsionada de la responsabilidad de un político.

Se trata de la foto del expresidente Alberto Fujimori, hoy preso, hundido en el lodo inspeccionando la tragedia de El Niño del 98, que en su momento no supo prevenir.

Imagen que, en esta semana de tragedia, sus hijos intentaron recrear, tal vez con el mimo objetivo: capitalizar el dolor y la tragedia humana en réditos políticos, porque si en algo se creen buenos los Fujimori está en hacer populismo, un vicio político que carcome y pudre a nuestro país.

keiko FEN

Pero, ¿existe alguna relación entre el populismo y la tragedia de los desastres? Sí, y está tatuada en el inconsciente del pueblo y los políticos lo saben.

Que miles de personas crean que el solo hecho de recorrer la zona de tragedia es ser un buen político o un presidente sensible y responsable con su pueblo es avalar la inoperancia y la desidia.

Esas miles de personas deben entender que un buen político es aquel que reduce los riesgos de un desastre con una gestión responsable, aquel que sabe invertir el presupuesto en prevención, el que planifica y ejecuta obras funcionales que resistan estos embates. Un buen político te reubica y no te regala títulos de propiedad en zonas de alto riesgo, porque simplemente no hace cálculos políticos. Es aquel que no lucra con el dinero que puede salvar la vida de tus hijos.

No hay acto más nauseabundo que jugar con la esperanza de los damnificados, prometer soluciones que ni siquiera corresponden a sus competencias es dinamitar la dignidad de las personas.

Por ello, debemos ser rigurosos con nuestras autoridades, exigir el cumplimiento de sus responsabilidades y rendición de cuentas de sus acciones. Debemos evolucionar como sociedad y rechazar todo acto de populismo, nuestro país no necesita ni pan ni circo, ni de personas que piensan que entregando víveres y tápers con plata es cumplir con el país.

El populismo obnubila a las autoridades y a la sociedad, distorsiona las inversiones e incentiva la corrupción, pero, sobre todo, nos adormece y nos somete a ser un país que años tras años tropezará en los mismos errores.

Para evitarlo, debemos dejar de ser una sociedad cómplice y más digna.

Arturo Córdova

Director

Agencia Asesores

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El rol del sector agrícola en este nuevo escenario político

Conocido el nuevo escenario político en el país (la victoria de ), es importante tomar conciencia que se abre una interesante oportunidad para el sector agrícola: la de sensibilizar a las nuevas autoridades políticas (ministeriales y congresales) sobre las necesidades, vulnerabilidades y oportunidades de las miles de familias que trabajan y dependen del agro.
En principio, para lograr esta sensibilización es importante reconocer que los problemas del agro no han sido prioridad para ninguno de los dos candidatos. Más allá de reuniones entusiastas de última hora y firma de buenas intenciones que más premiaban un interés personal que colectivo, no hay un norte claro de cómo consolidar y potenciar el sector, al menos en las propuestas electorales.
En ese sentido, le corresponde al sector agrícola ser un agente altamente proactivo y no solo reactivo, que además del espíritu sindical que es importante también potencie sus reflejos para concertar y negociar con las nuevas autoridades, porque de esta manera se optimizan tiempos y recursos, tan necesarios para el sector.
Este escenario advierte la necesidad de asumir un liderazgo en el sector, que ordene de alguna manera la casa, porque antes de exigir la solución de los problemas debemos identificarlos y priorizarlos y priorizar significa que los diversos actores del sector lleguen a consensos. Las autoridades políticas deben visibilizar con claridad quiénes son las instituciones que representan realmente al agro, quiénes son los tomadores de decisión, así tendremos una mejor oportunidad de lograr que este nuevo gobierno optimice su gestión para el bienestar de miles de familias que viven de sus tierras.
Si tenemos un sector con distintas representaciones, distintas agendas, distintas prioridades, las soluciones que siempre dará el Estado de turno serán paliativos, por ello, es indispensable consolidar una sola agenda agrícola con propuestas sustentadas para el corto y mediano plazo, en el entendido que en cinco años no se puede solucionar toda la problemática agraria pero sí hacer cambio importantes y dejar establecidas políticas de largo aliento.
Temas como la extensión de la ley N°27360, Ley de Promoción Agraria, o el inacabable debate sobre la Ley de Moratoria de los Transgénicos son asuntos que requieren de amplio consenso dentro del sector, inclusive para exigir la continuidad de programas de promoción de la innovación y fondos concursables como Agro Rural, Agroideas y el PNIA requieren de una voz gremial sólida.
Está demostrado que el sector tiene alta capacidad de diálogo y consenso que es oportuno asumir ahora, en este nuevo escenario político. Saber escuchar y ceder para construir la agenda agrícola 2016 – 2021 es el rol que le corresponde asumir al sector en este nuevo escenario.
Arturo Córdova
Director
Agencia Asesores
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